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“Raíces que Empoderan: El Ascenso de Hotel Taselotzin y las Mujeres Nahuas que Inspiran”



De la Tradición a la Oportunidad


En 1985, un grupo de 100 mujeres indígenas nahuas de seis comunidades de Cuetzalan, Puebla, fundaron la organización Masehual Siuamej Mosenyolchicauani, cuyo nombre significa “Mujeres indígenas que trabajan unidas”. Su objetivo inicial fue vender artesanías a precios justos, fortalecer su cultura y evitar la migración forzada.

En 1995 surgió una idea brillante: aprovechar el crecimiento del turismo local y el aumento de visitantes durante fechas de festividad para construir un hotel. Así nació Hotel Taselotzin, una propuesta ecoturística que reflejaba su cosmovisión, cultura y respeto por la naturaleza .



Construyendo sueños, creando oportunidades


Con apoyo técnico y capital colectivo —cada socia aportó recursos o mano de obra— levantaron las primeras 10 cabañas diseñadas por el arquitecto Oscar Hagerman, quien integró la construcción a la vegetación existente y protegió helechos arborescentes nativos .


Hoy, Taselotzin cuenta con cerca de 14 cabañas, habitaciones, dormitorios comunitarios, tienda de artesanías, herbolaria y espacio para medicina tradicional. Su infraestructura respetuosa del entorno permite la captura de agua de lluvia, compostaje y cuidado del jardín .



Un impacto transformador


Desde sus inicios, coordinan sus utilidades de manera equitativa: las socias del hotel reciben reparto en especie; el resto de las integrantes del colectivo recibe despensas y vende sus piezas en el establecimiento . También se consolidaron como empresa social ganadora del Premio Empresas Exitosas Lideradas por Mujeres (2001), obtuvieron el distintivo “M” del programa Moderniza y se integraron a la Red de Turismo Indígena de México (RITA).


Actualmente emplean a unas 14 de manera directa, reciben más de 1 800 visitantes al año y ofrecen experiencias como temazcal, masajes, talleres de artesanía, herbolaria y hospedaje comunitario.



Las arquitectas de esta transformación


Encabezadas por Rufina Edith Villa Hernández, fundadora, administradora y defensora de derechos indígenas, estas mujeres han logrado no solo visibilidad, sino liderazgo real. Rufina ha sido clave en capacitaciones —lectoescritura, contabilidad, mercadotecnia y derechos— que han fortalecido su empoderamiento colectivo.

Además, han incorporado modelos que integran medicina tradicional, eco-tours, tienda de productos, reforestación y educación ambiental, gracias a la colaboración con organizaciones como Comaletzin, que promueven un enfoque de género y ecológico .



Inspiración para las empresarias del presente


Hotel Taselotzin demuestra que la unión comunitaria, la identidad cultural y la visión estratégica pueden transformar vidas. Estas mujeres pasaron de ser invisibles en sus hogares a convertirse en gestoras de turismo comunitario, finanzas, mercadotecnia y desarrollo sostenible. Alcanzaron autonomía económica, visibilidad cultural y bienes tangibles para sus familias.

La historia de Taselotzin florece porque estas mujeres decidieron sembrar con propósito y cultivar juntas un futuro mejor. Si tú también tienes una idea, un sueño o una visión —desde el arte, el emprendimiento o la cultura— recuerda: no necesitas hacerlo sola. Con trabajo, identidad y colaboración puedes transformar tu entorno y construir un legado sostenible.


“Cuando las mujeres de corazón y comunidad actúan unidas, no hay barrera que las detenga.”

Haz crecer tu visión con raíces profundas. Las hormas del éxito también se moldean con solidaridad, cultura y mirada de largo plazo.

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