¿Qué hay dentro de una mochila Totto además de libros y sueños? La historia de una marca que conquistó Latinoamérica, una costura a la vez
- Alejandra Pérez

- 1 sept 2025
- 3 Min. de lectura

Cuando pensamos en una mochila resistente, moderna y funcional, es casi automático pensar en Totto. Lo que muchos no saben es que esta marca, hoy presente en más de 50 países, nació con una visión modesta pero ambiciosa: crear productos duraderos que acompañaran a las personas en sus viajes, estudios y vida diaria, con estilo, innovación y propósito.
La historia de Totto, una de las marcas de accesorios y ropa más emblemáticas de Latinoamérica, es también la historia de un emprendimiento que entendió el poder del diseño, la consistencia y el conocimiento profundo de su consumidor.

De una fábrica local a un ícono internacional
Todo comenzó en Bogotá, Colombia, en 1987. La idea original no era vender mochilas, sino fabricar prendas de vestir. El empresario Yonatan Bursztyn, junto a un pequeño equipo, fundó una compañía textil con la intención de ofrecer ropa para trabajo al por mayor. Pero como todo gran emprendedor, supo leer las señales del mercado.
Al poco tiempo, observaron que los consumidores buscaban accesorios útiles, resistentes y con personalidad. Fue así como nació Totto, una línea de mochilas pensada para durar, resistir y acompañar en el día a día, ya fuera en la escuela, la oficina o la montaña. El nombre Totto fue elegido por su sonido simple y recordable, ideal para una marca global.
El éxito fue inmediato. Las mochilas Totto se convirtieron en un símbolo de confianza, especialmente entre estudiantes, viajeros y jóvenes urbanos. A lo largo de los años, la marca se expandió a maletas, ropa, accesorios tecnológicos y artículos corporativos.

¿De qué trata Totto hoy?
Totto es mucho más que una tienda de mochilas. Es una marca que representa movilidad, versatilidad y estilo latinoamericano. Con líneas dirigidas a jóvenes, ejecutivos, deportistas y aventureros, Totto ofrece productos que combinan diseño inteligente, tecnología textil, ergonomía y moda.
La empresa se ha enfocado en la sostenibilidad, lanzando mochilas hechas con materiales reciclados, procesos limpios y empaques biodegradables. También han integrado tecnología RFID, compartimientos antirobo, y adaptaciones para dispositivos electrónicos.
Con más de 600 tiendas físicas y presencia en tiendas departamentales, Totto también ha apostado fuertemente por el comercio electrónico, con plataformas multilingües y logística internacional.

Un futuro aún más grande en la mira
El crecimiento no se detiene. Totto ha anunciado planes para:
Expandir su presencia en Asia y Europa, con alianzas estratégicas en retail.
Desarrollar líneas premium enfocadas en diseño urbano y colaboraciones con artistas gráficos latinoamericanos.
Crear un sistema de reciclaje de mochilas usadas, para fomentar una economía circular.
Invertir en innovación textil, integrando más tecnología a sus productos sin comprometer el diseño.
Además, continúan impulsando su programa de responsabilidad social, Totto Lab, que ofrece becas, mentorías y espacios creativos para jóvenes talentos en diseño, tecnología y emprendimiento.
Consejos de Totto para emprender con propósito
Recopilados del equipo directivo y de su fundador, estos cinco principios son parte del ADN de la marca:
1. Escucha al mercado, pero mantente fiel a tu visión.
“El cliente tiene la clave. Pero el alma del proyecto debe ser coherente y sólida.”
2. La calidad no es negociable.
“Una buena idea puede fallar sin ejecución impecable. Cada costura cuenta.”
3. No temas reinventarte.
“De ropa pasamos a mochilas. Y luego a mucho más. La flexibilidad nos mantiene vigentes.”
4. Tu equipo es tu mayor inversión.
“Más que máquinas o tecnología, el verdadero motor de Totto ha sido su gente.”
5. Construye una marca, no solo un producto.
“Totto no vende mochilas. Vende identidad, confianza y pertenencia.”

Soñar y construir
La historia de Totto nos recuerda que toda gran empresa comienza con una inquietud, una necesidad no atendida, y la determinación de hacer las cosas bien. Que no importa si empiezas en una pequeña fábrica o vendiendo a tus vecinos: si tienes visión, pasión y consistencia, tu marca puede cruzar fronteras.
Porque al final, una mochila no solo carga libros o laptops.También carga sueños, ideas… y el espíritu emprendedor de quienes creen que todo es posible.












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